4.28.2006

La abogada despistada

Uno no gana para sorpresas. Resulta que seguimos con el asunto de la reparación del Orange Bowl alrededor del que se mueven millones de dólares como moscas alrededor de la m...iel.

Leyendo hoy una noticia sobre este tema en mi periódico favorito topan los lentes de mis espejuelos con una frase que casi me tira de la silla. Atención porque no tiene desperdicio. "Asumo toda la responsabilidad por no haber leído la primera pagina del contrato", acoto Olga Ramírez-Seijas de la que en el párrafo anterior se nos dijo que era la abogada municipal.

¿Qué alguien me explique cómo una abogada municipal puede decir que no leyó la primera pagina de un contrato, además millonario -aunque no importa la cantidad de la que se habla sino de la profesionalidad- y no añadir a continuación que se despide de un puesto que a todas luces le viene grande?

Nos hemos habituado a escuchar tanto la dichosa frase que, en un proceso que los lingüistas conocen muy bien, se ha vaciado de significado, se ha lexicalizado. No quiere decir nada. No inicia un proceso que acaba con algún tipo de reparación; porque si alguien admite su responsabilidad o dimites, o te dimiten, y pagas los destrozos que tu irresponsabilidad haya podido producir. Pero no, paradójicamente admitir la responsabilidad te libera precisamente de toda responsabilidad.

Pasa lo mismo con la sinceridad. Una persona le dice a su pareja que le ha sido infiel con su corredor de bolsa y cuando el sujeto traicionado se cabrea, la contraparte se defiende usando la sinceridad como justificación para atemperar la traición "encima que te lo digo". Pero, ¡hellooo!, la sinceridad es algo que se supone normal en cualquier relación humana.

La confesión no es penitencia, es sólo eso: confesión; la penitencia viene después. Admitir la responsabilidad es eso, la asunción de una culpa cuya penitencia debe venir aparejada.

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