4.19.2006

Los partidarios de la censura defienden la libertad.

''En lugar de quitar este libro, debemos poner otros que expresen otras ideas, porque ¿quién tiene la verdad?''. Así dicha, la frase parece cargada de sentido común y valores democráticos. Creo que mis dos queridas lectoras estarán de acuerdo conmigo.

Se ha dicho al calor de la polémica sobre la retirada de la biblioteca de una escuela publica de un libro sobre Cuba en el que la imagen de la isla-cárcel se pinta con colores pastel que no se corresponden a la realidad, mas bien de tonos mortecinos y ocres.

Veámosla de cerca. Implícitamente rechaza la censura, que algunos promueven al pedir que el libro se retire de la escuela, proponiendo que nuestras escuelas sean foros abiertos donde se pueda discutir. Primera manipulación. La propuesta habla de ideas pero el polémico libro no trata de ideas sino que pretende reflejar la realidad de la isla. Segunda manipulación: ¿quién tiene la verdad?, se pregunta. En el mundo de las ideas, en el que se intenta situar la discusión, hablar sobre la verdad tiene sentido pero, repito, no hablamos de ideas sino de realidades. Osea, relativismo puro que se nutre de la otra manipulación, la que se ha hecho de la frase evangélica "quien este libre de pecado tire la primera piedra".

Para entendernos la frase busca que las diferencias se diriman en un marco de discusión democrática. Y uno se pregunta ¿qué espíritu puro ha podido acercarse tanto a la verdad de lo que debe ser la convivencia en una comunidad que lucha por mejorar la democracia? Y uno se responde que debe ser una persona con un bagaje ético superior.

Pero antes de seguir adelante revelemos el nombre de la autora: Elena Freyre, de la Liga de Defensa Cubanoamericana. Una sinvergüenza que dirige una asociación que defiende la dictadura castrista. Una hija de su madre que debiera preguntarle a su jefe ¿Por qué no liberas a los presos políticos? ¿Por que no permites que la gente publique y lea lo que quiera? ¿Acaso eres tu el depositario de la verdad?

Mi propuesta es otra. Hay que dejar ese libro donde esta para usarlo contra los mismos que lo inspiraron. ¿Qué mejor oportunidad para, al hilo de su lectura, enseñarles a los alumnos el destino de los pueblos que caen bajo las garras de una dictadura comunista? Enseñarles como ciertos elementos intentan manipular la propia democracia para llevar el agua al molino de su ambición. Podemos revertir la situación convirtiéndola en una oportunidad para aprender sobre los beneficios de vivir en un sistema político que, sin ser perfecto, proporciona herramientas para mejorarlo, como son la libertad de expresión y el diálogo.

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